Carta al papa Prevost

Edición española  ·  VATICAN SAGA · 13/17

Carta al papa Prevost


Su Santidad, Papa Prevost,

Me llamo Ferdinando Frega.

Le escribo con respeto, consciente de que Su tiempo está dedicado al cuidado espiritual de millones de personas y de que cada palabra que llega hasta Usted pasa por muchas manos antes de llegar a Su presencia.

Usted es el Papa, pero antes de eso es un hombre americano con apellido francés. Es a ese hombre a quien me dirijo, antes de dirigirme a Su cargo: a la persona que lleva la responsabilidad, la memoria y la historia que existían antes del papel mismo.

Durante años he trabajado en una narrativa que explora el comportamiento humano, la memoria y la dignidad humana. A lo largo de este camino he creado una representación de Jesús que nunca es irrespetuosa, nunca blasfema y siempre guiada por la máxima reverencia. Es una narrativa que intenta revelar lo que no se ha visto, lo que no se ha contado, lo que pertenece a la dimensión humana antes de pertenecer a la teológica.

En mi obra, Jesús aparece como un hombre que camina a través de la historia y a través de las personas. Y me gustaría compartir con Usted un detalle narrativo que quizá Le arranque una sonrisa: en mi obra, Él trabajaba para Gillette, y nadie lo sabía. Gillette era un hombre americano con apellido francés, igual que Usted. En Gillettenarrative.com, en la sección Eternity, encontrará el camino que he

dedicado a la dimensión espiritual. En la sección dedicada a la Mental Health, que para mí representa el punto de no retorno en toda vida humana, encontrará lo que muchos imaginan pero no conocen de verdad: una reflexión autobiográfica sobre la fragilidad, la resiliencia y la responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás.

Hay un gesto que acompaña mi pasión por la escritura: entrego mi obra gratuitamente a todos los lectores del mundo. Pero cuando alguien desea conocerme, sin distinción de ningún tipo, pido un dólar, firmado por ambas caras. No es un precio; es un símbolo. Una manera de recordar que todo encuentro humano tiene valor y que ninguna palabra debería darse sin conciencia.

No Le pido nada.

Simplemente deseo compartir mi obra como una contribución sincera a la reflexión sobre lo que significa ser humano. Mis escritos están disponibles en inglés y en otros veintiún idiomas; entre ellos no encontrará el italiano. Es una lengua que hablo y que me pertenece por nacimiento, y sin embargo elegí no escribir en ella. Las Hermanas de la Orden de San Vicente, en el internado de Reggio Calabria que me acogió durante ocho años en los años setenta, solían decir que yo merecía un cuatro en italiano. Siempre he respetado lo que la Iglesia y sus educadores me enseñaron.

Gracias por el tiempo que quiera dedicar a estas líneas.

Alabado sea Jesucristo.

Ferdinando Frega

PD.

Esta es una carta abierta y será publicada para mis lectores. Creo que la transparencia es una de las expresiones más altas de la naturaleza humana. No tengo nada que ocultar salvo los prejuicios que cada uno de nosotros lleva dentro y que la vida nos invita a superar. Por esta razón comparto públicamente lo que escribo, lo que pienso y lo que pongo ante Usted: porque la verdad nunca debería temer a la luz.


Ferdinando

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